En Segunda Fase de Ronda Uno, el mensaje del Gobierno Federal: Es mejor cantidad a calidad de licitantes.

Por: Sergio Antonio de la Torre Servín de la Mora. delatorre@lexoil.com.mx

 

 

El actual Gobierno Federal y la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, cocinaron y sirvieron en la mesa, la reforma al marco jurídico que regula el sector energético. Todo lo anterior, bajo la promesa de que esa gran riqueza que tenemos en el subsuelo, sería explotada a plenitud y en beneficio de los mexicanos. Hoy en día, existe la posibilidad a la participación de múltiples jugadores en los esfuerzos de exploración, producción, refinación, transportación y

comercialización. Además Petróleos Mexicanos tiene ahora posibilidad de asociación con los poseedores de la

tecnología y el conocimiento requeridos para explotar los recursos del subsuelo. No obstante la belleza antes descrita, tenemos que la primera fase en la implementación de la reforma energética, en lo que atañe a la exploración y exportación de hidrocarburos, ha sido un rotundo fracaso; en efecto, la primer licitación contempló la exploración de

hidrocarburos en 14 bloques ubicados en aguas someras del Golfo de México, únicamente se recibieron ofertas económicas por parte de nueve empresas en relación a 6 de los 14 bloques disponibles y solamente se adjudicaron 2 bloques al consorcio integrado por Sierra Oil & Gas, Talos Energy y Premier Oil. En resumen, la primer licitación no le fue atractiva a los inversionistas existentes en el mundo.

 

Algunos especialistas en el tema, han tratado de explicar la baja participación en la primera licitación de la Ronda Uno, bajo lo siguientes argumentos: 1) El entorno del mercado petrolero mundial, en el que impera el bajo nivel de precios del crudo; 2) Poco atractivo geológico, es decir, una inversión riesgosa por la baja probabilidad de que haya descubrimiento de hidrocarburos que pueda ser recuperado comercialmente; 3) Estipulaciones contractuales ventajosas para el Estado, ya que el porcentaje de participación de éste sobre la utilidad de los campos fue muy alta. En lo personal, me permitiría agregar a estos factores, el siguiente: El temor de los inversionistas, producido por tres famosas actrices estelares en el ámbito público de nuestro país: Señora Corrupción, Doña Inseguridad y Señorita Burocracia.

 

¿Que sigue en la panacea, llamada Reforma Energética? Pues, viene la segunda etapa de licitaciones de la Ronda Uno, en la que se pretenden adjudicar cinco contratos para la extracción de nueve bloques petroleros ubicados en aguas someras del Golfo de México.

 

Por lo pronto, la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, anunciaron diversos cambios en las bases de la convocatoria, esto con la intención de atraer más inversionistas a las siguientes licitaciones. Para efectos del presente artículo únicamente me referiré a las modificaciones relativas a las garantías que se solicitarán. Esas modificaciones son las siguientes:

 

Garantía de seriedad: Antes, se necesitaba una garantía de seriedad de 2.5 millones de dólares por cada área por la que se presentaran propuestas. Ahora, se necesita una sola garantía de seriedad del mismo monto por todas las áreas por las que se presenten ofertas.

 

Garantía corporativa: Antes, se necesitaba de una garantía corporativa de 6 mil millones de dólares mediante la demostración de estados financieros consolidados de la casa matriz. Ahora, ese monto disminuye y será 18 veces el valor del programa mínimo de trabajo.

 

Garantía de cumplimiento: Antes, se establecían montos fijos capital con base en el programa mínimo de trabajo. Ahora, esos montos pueden reducirse de manera gradual cada año a solicitud del operador.

 

Así las cosas, tenemos que se flexibilizan las garantías que se solicitarán a las empresas que entren a la licitación. El anuncio del Gobierno Federal es claro: Se prefiere una participación multitudinaria en las licitaciones, a costa de poner en riesgo los contratos, al tener garantías más flexibles. Además, dejan leer entre líneas que se prefiere la cantidad de licitantes, que la calidad de los mismos.