Contratos para la Exploración y Explotación de hidrocarburos.

 

 

Por: Sergio A. de la Torre Servín de la Mora.

delatorre@lexoil.com.mx

Es Abogado y cuenta con quince años de trayectoria en la industria del petróleo y gas. Tiene experiencia en auditoría, consultoría y litigio dentro del área de práctica del derecho energético. En Petróleos Mexicanos se desempeñó durante un periodo de siete años, como Apoderado Jurídico teniendo bajo su responsabilidad los litigios en materia civil, comercial y administrativa. También se ha desarrollado en el sector privado, al haber sido Director Jurídico de una empresa de origen norteamericano que operó un importante contrato con Pemex Exploración y Producción. Actualmente es socio de Lexoil Consultores, firma de Abogados que brinda servicio de consultoría jurídica a proyectos de energía. Cuenta con una Maestría en Derecho Constitucional por la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Es del dominio público que derivado de la Reforma Energética, el Estado Mexicano, tiene la posibilidad de celebrar con particulares (nacionales y extranjeros) Contratos para la Exploración y Extracción de hidrocarburos. Pero, ¿De que tipo de contratos estamos hablando? La respuesta se encuentra en el contenido del artículo 18 de la ley de Hidrocarburos, numeral que establece lo siguiente: La Secretaría de Energía establecerá el modelo de contratación correspondiente para cada Área Contractual que se licite o se adjudique en términos de la presente Ley, para lo cual podrá elegir, entre otros, los contratos de servicios, de utilidad o producción compartida, o de licencia. Así las cosas, tenemos que al tenor del precepto legal antes referido, el Estado Mexicano puede celebrar cualquier esquema de contratación para la Exploración y Extracción de hidrocarburos, bajo la condición de que esos contratos establezcan invariablemente que los hidrocarburos en el Subsuelo son propiedad de la Nación.

 

A continuación, se da una breve explicación de los diversos esquemas de contratación petrolera, conocidos y que han sido puestos en práctica a nivel mundial, haciéndose referencia a los países en los que se ponen en práctica:

 

Contrato de Producción Compartida (CPC): El contratista tiene derecho a una contraprestación en especie, pactada en el contrato, a manera de un porcentaje de la producción comercial. Lo que genera el CPC a favor del contratista es un derecho de crédito oponible contra el Estado contratante, consistente en un porcentaje de la producción. Este pago es de origen convencional y no confiere al contratista derecho alguno sobre los recursos en el subsuelo, ni en la boca del pozo.

 

Características principales:

 

  • La empresa es la contratista del Estado para llevar a cabo las operaciones petroleras en un área y por un tiempo determinados.
  • El contratista opera bajo su propio riesgo y costos, pero bajo el control del Estado.
  • De haber producción, esta pertenece al Estado, con la salvedad del porcentaje de producción debido al contratista por concepto de recuperación de costos y de división de ganancias.
  • La empresa tiene derecho a recuperar costos tasados mediante la producción proveniente del área objeto del contrato.
  • Efectuada la recuperación de costos, el balance de la producción es dividido, de acuerdo con un porcentaje pactado previamente entre la empresa y el Estado. Este porcentaje es aumentado progresivamente a favor del Estado en la medida de que aumentan los barriles, de conformidad con una fórmula determinada.
  • Los ingresos netos de la empresa son gravables, salvo que el CPC establezca lo contrario.

 

Este esquema de contratación, se practica en países como Indonesia, Malasia, Filipinas, China, Yemen, Nigeria, Tanzania, Rusia, Perú, Cuba, Brasil y ahora en México.

 

Contrato Riesgo o de Utilidad Compartida: Al contratista se le retribuye con el equivalente en efectivo de un porcentaje de la producción. Si hay producción comercial, la empresa es reembolsada por su inversión y pagada por sus servicios en efectivo, el cual es la nota distintiva entre los CPC y los Contratos de Riesgo. L a única diferencia entre un CPC y un Contrato de Riesgo es que al contratista del CPC se le remunera en especie, mientras que aquél de un Contrato Riesgo se le paga en efectivo. Este esquema de contratación tuvo gran arraigo en America Latina en países como Argentina y Brasil, pero hoy en día ha caído en desuso debido a su escasa popularidad entre las empresas internacionales. En Iran tiene gran presencia este modelo de contratación. Este esquema ha funcionado dentro de los procesos de apertura de naciones en las que se da un predominio a la propiedad de la nación respecto a sus recursos, pero la modalidad de contratación no ha soportado la competencia con contratos más atractivos como el CPC. Veremos que tan funcionales pueden ser en México.

 

Contrato de Servicios: Al contratista se le paga por un servicio prestado, sin que la contraprestación se encuentre ligada a la producción. Estos contratos fueron pensados originalmente para empresas que ni desean ni pueden tener la responsabilidad primaria y total de un proyecto, se trata de empresas de servicio que por no dedicarse al comercio del crudo ni de sus derivados, no tienen apetito alguno por los riesgos implícitos en las actividades de exploración y producción, venden servicios y no barriles, estas empresas son auxiliares de las petroleras. Considero que este tipo de contratos en México, están pensados para realizar la contratación de diversas compañías y que cada una aporte la parte de su especialidad, para finalmente conseguir con los servicios de todas el fin de la exploración y extracción.

 

Concesión: Consiste en el otorgamiento de derechos exclusivos a una empresa o individuo para explorar y/o explotar los hidrocarburos existentes en el área sujeta a la concesión, éstos derechos incluyen la propiedad de los recursos producidos, desde el momento en que salen de la boca del pozo. Como contraprestación, el concesionario proporciona al Estado una regalía en efectivo o especie. Este esquema hoy en día es utilizado en Reino Unido, Angola, Noruega, Brasil y Estados Unidos. Este tipo de esquema no es factible aplicarlo en México, pues recordemos que la Ley es clara al señalar que los contratos que se celebren deberán establecer invariablemente que los hidrocarburos en el Subsuelo son propiedad de la Nación.

 

Ahora bien, quizá surja entre los lectores la pregunta ¿Cual de los esquemas es el mejor?, pero considero que esa pregunta tendría que ampliarse ¿Mejor, para el Estado o el Contratista? y para analizar y responder a este último cuestionamiento, abría que considerar los objetivos de las partes; en el caso de el Estado, creo que sus objetivos mínimos son:

 

  • Maximización de la renta para el Estado.
  • Aseguramiento del abasto nacional
  • Desarrollo tecnológico de la industria
  • Contenido Nacional
  • Protección del Medio Ambiente
  • Compromisos mínimos de trabajo de la empresa invitada.

 

En el caso del Contratista, estimo que sus objetivos mínimos son:

 

  • Proporcionalidad entre el riesgo del proyecto y retribució
  • Contabilización de reservas
  • Flexibilidad contractual y estabilización reguladora
  • Capacidad de recuperar costos de inversión
  • Menor control y gasto administrativo respecto al contrato

 

Finalmente, hay que decirlo, quien elige el esquema de contratación es el Estado Mexicano por conducto de la Secretaría de Energía; consecuentemente, las empresas tendrán que analizar si el modelo de contratación considerado en cada una de las licitaciones que se efectúen les resulta conveniente o no.